Paula Urenda de la CChC: “La construcción está preparada para retomar sus actividades”

Gerenta general de la Cámara Chilena de la Construcción, Paula Urenda, plantea que la crisis debería convertirse en un impulso para avanzar soluciones efectivas para problemas que se han hecho más evidentes, como los campamentos y el hacinamiento. Siempre, dice, basado en un principio rector: el trabajo colaborativo entre el sector público y el privado.

Imagen Cámara Chilena de la Construcción

Con poco más de un año en la gerencia general de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Paula Urenda ha debido liderar uno de los gremios más golpeados por la crisis social de octubre y la pandemia aún en pleno desarrollo.
“Ha sido una experiencia compleja por la magnitud del desafío” , afirma la ingeniera comercial UC, quien durante quince años estuvo en el Grupo DF, la mayoría de ellos como su gerenta general.

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“La construcción no solo se ha visto afectada por la pandemia y las medidas de mitigación, sino que venía con problemas desde la crisis social del año pasado, que provocó una brusca caída en el ingreso de nuevos proyectos. Hoy las cuarentenas tienen paralizadas más de 900 obras y afectan a casi 380 mil trabajadores”, enumera.

En términos profesionales, dice que “ha sido una experiencia motivante, ya que este es un gremio muy activo, que se hace cargo de los problemas, los analiza, plantea soluciones y trabaja, con el apoyo de muchísimos socios, para que se concreten”.

En esos procesos ella es parte y aporta, y también le corresponde coordinar el trabajo interno. “Y todo a través de una comunicación a distancia a la que no estábamos acostumbrados”.

-¿Cuáles han sido los principales desafíos y aprendizajes en este tiempo?

-Lo más urgente fue definir e implementar medidas para mitigar las posibilidades de contagio tanto en nuestra organización como en quienes trabajan en las obras. Este último ha sido sin duda un desafío mayor, porque implica cambiar la cultura de toda una industria. En el caso de los trabajadores que han debido ser desvinculados, diseñamos un plan bastante integral que les ofrece acompañamiento, ayuda y orientación, y que incluye desde aportes monetarios hasta atención sicológica para el que lo necesite.

Respecto de los aprendizajes, el principal tiene que ver con el trabajo en equipo. Esta pandemia ha dejado en claro que, si no pensamos en el otro y no nos apoyamos, es imposible resolver los problemas y las dificultades que nos plantea y que nos acompañarán por un buen tiempo más.

-¿Cómo proyecta la reactivación? ¿Qué definitivamente se hará distinto en el futuro previsible?

-Primero, la reactivación económica no depende de un gremio, de una industria ni de un gobierno, sino que es un desafío país, que nos debe convocar a todos. Y para que esto sea posible es clave que se den otras condiciones, como que recuperemos las confianzas, el diálogo, la capacidad de construir acuerdos sostenibles en el tiempo.

Nosotros propusimos un plan de reactivación que generaría 600 mil puestos de trabajo, directos e indirectos, en un plazo de tres años en la medida en que se ejecute un conjunto de proyectos tanto de vivienda como de infraestructura. Pero para materializar este plan o el que el gobierno ha dicho que está elaborando, es imprescindible que se transforme en una política de Estado. Y este es precisamente el cambio que a mí me gustaría que se produjera de cara al futuro: que las crisis que estamos viviendo nos hagan estar más unidos, ser más tolerantes, buscar nuevas respuestas. Es difícil, pero creo que es algo necesario y urgente.

-¿Qué tan preparadas están las empresas del sector para volver a trabajar bajo las nuevas exigencias sanitarias que se están imponiendo?

-El Protocolo Sanitario para Obras de Construcción es un documento muy completo y que se ha implementado de forma muy exhaustiva, tanto por parte de las empresas como de los trabajadores. Por ello es que hoy podemos decir responsablemente que la construcción está preparada para retomar sus actividades en tanto las autoridades así lo determinen, en las condiciones en que lo definan y siempre sobre la base de un comportamiento muy prudente y responsable.

-Un asunto que se ha hecho más visible es la escasez de vivienda social, dada la extensión de los campamentos y del hacinamiento en muchos lugares.

-Estos son temas que al gremio le preocupan desde hace mucho tiempo. De hecho, cada dos años la CChC elabora un Balance de la vivienda y el entorno urbano, que analiza la evolución del déficit habitacional, los niveles de allegamiento y hacinamiento, las condiciones de los barrios y el impacto de las políticas públicas que abordan estas problemáticas sociales.

Ahora, lo que ha ocurrido es que la pandemia dejó en evidencia el drama humano que hay detrás de estos conceptos. Millones de personas viviendo en condiciones muy precarias, incluso riesgosas para sus vidas, reflejo de una pobreza que normalmente se mantiene oculta, o que nos negamos a ver.

Por ello, espero que esta crisis sea también el impulso para avanzar con rapidez en la implementación de soluciones efectivas, muchas de las cuales debieran estar basadas en un principio rector: el trabajo colaborativo entre el sector público y el privado.

-Se ha anticipado que habrá una baja en los precios de las viviendas, tanto para venta como para arriendo.

-Ha habido una importante caída en la venta de viviendas. Sin embargo, la disminución de los precios ha sido relativamente marginal, ya que también ha bajado la oferta, se ha producido un menor ingreso de nuevos proyectos desde noviembre del año pasado.

Fuente: Diario Financiero