La tecnología es una herramienta poderosa para aumentar la productividad en la construcción. Sin embargo, las mejoras implican tanto avances técnicos, como cambios culturales. 

09/11/2021

Imagen: Shutterstock

Junto con la meta de reactivarse en plenitud, a más de un año del inicio de la pandemia que el país y el mundo aún se esfuerzan por controlar, la industria de la construcción enfrenta otro desafío igualmente superlativo: la necesidad de mejorar su productividad.

La magnitud del rezago de este sector, tanto en comparación con otros rubros económicos en Chile como respecto de sus pares en la OCDE, quedó de manifiesto en el estudio “Productividad en el Sector de la Construcción”, que definió nueve palancas para impulsar la productividad basadas en las mejores acciones internacionales, entregando 73 recomendaciones prácticas en el informe que fue dado a conocer a fines de 2020 por la Comisión Nacional de Productividad (CNP), Matrix Consulting y la CChC (ver Revista En Concreto Nº 206, diciembre 2020).

“Quienes no innoven en los próximos cinco a diez años, se van a quedar atrás y no van a generar ni la mitad de los negocios que genera el resto”, afirma Franco Giaquinto, cofundador y CEO del startup IPSUM. Es un sentido de urgencia que Barry Katz, profesor de la Universidad de Stanford, co-fundador de IDEO -una de las más prestigiosas consultoras mundiales de diseño- y también expositor de Enasum, comparte. “Estamos en plena cuarta revolución industrial y el mundo ha cambiado radicalmente. ¿Qué es lo nuevo? El ritmo del cambio tecnológico. Y creo que el factor clave en el que se debe pensar, en la construcción y en otras industrias, es que, si no eres parte de esta transformación, te quedarás atrás, porque todos los demás –tus clientes, proveedores y contratistas– lo están haciendo”, afirma.

Tecnología y cadena de valor

El dilema es cómo adentrarse en este nuevo territorio. ¿Cómo puede una empresa, ante una oferta masiva de soluciones de variada índole, discriminar aquello que es efectivamente útil y adecuado para su negocio? “Tiene que, primero, hacer una prospección interna, descubrir dónde están sus debilidades (¿necesita mejor coordinación? ¿mejor información en tiempo real?) y, a partir de ahí, buscar la solución correcta e implementarla. Esa es la primera pregunta”, dice Franco Giaquinto.

En lo que respecta a las distintas áreas de trabajo de una compañía, no existe un orden preestablecido para proceder. No obstante, explica Giaquinto, la parte más fácil de digitalizar y que, por lo mismo, suele ser el punto de partida, es la gestión documental, que comprende permisos, contratos y planos. Junto con ella, para las constructoras son relevantes las materias de seguridad y calidad, como asimismo la planificación y el control de obras. “Creo que esas tres áreas son claves. Después pueden profundizar en la sofisticación y propuesta de valor de las tecnologías. Pero hay constructoras que hoy día no tienen sus documentos o contratos digitalizados, y eso es lo más básico”, advierte.

A pesar de su importancia y del impacto que puede tener la tecnología, esta es simplemente un facilitador. es un aporte. Un dato importante que lo confirma es que este camino de digitalización puede mejorar la productividad media en las obras de construcción en un 20%, según consigna un estudio de IFS, proveedor de aplicaciones de gestión empresarial especializado en el sector industrial.

En la misma línea, el gerente general de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la CChC, Juan Carlos León, subraya la importancia de dar una mirada global a la actividad de la industria. “La tecnología –dice– es el gran habilitante que hoy permite hacer las cosas en forma distinta y apuntar a incrementos de productividad relevantes. Pero no se trata de la tecnología per se. El tema de fondo, que va a producir mayor impacto, es cómo lograr un trabajo cada vez más integrado de la cadena de valor”.

El desafío es grande, e implica un cambio cultural. Pese a que el sector emplea al 8,4% de la fuerza laboral del país, la digitalización aún no se ha hecho presente. De acuerdo a un estudio de la CCHC, junto con la Fundación Chile, en 2017 apenas 15 mil trabajadores de la construcción fueron capacitados en el uso de nuevas tecnologías, de hecho sólo el 39% tiene escolaridad completa. En tanto, los niveles gerenciales del sector no están acostumbrados a resolver los problemas con tecnología y están poco dispuestos a los cambios.

Fuente: Revista En Concreto